Por Kelvin Ortiz Faña
El Pregonero, Santo Domingo.– El incremento de la mortalidad infantil registrado en las primeras semanas de 2026 ha encendido las alarmas en el sistema sanitario dominicano y ha provocado fuertes cuestionamientos hacia la gestión del Ministerio de Salud Pública, que dirige el doctor Víctor Atallah
De acuerdo con datos del propio Boletín Epidemiológico de la institución, durante las primeras nueve semanas del año se han registrado 273 muertes de menores de un año en todo el país, una cifra que ha mostrado un comportamiento considerado inusual.
El informe indica que los fallecimientos comenzaron con alrededor de 20 casos en las primeras semanas, aumentando gradualmente hasta cerca de 40 muertes en la sexta semana epidemiológica, para luego descender progresivamente hacia la semana nueve.
Entre las semanas 1 y 8 del calendario epidemiológico se contabilizaron 249 muertes infantiles, mientras que en la semana nueve se sumaron otros 24 decesos, elevando el total acumulado en lo que va de 2026.
Aunque las autoridades sanitarias explican que este comportamiento responde a un patrón estacional anticipado, diversos sectores médicos y sociales consideran preocupante la tendencia y cuestionan la capacidad del sistema de salud para prevenir estas muertes.
Especialistas señalan que la mortalidad infantil es uno de los indicadores más sensibles del funcionamiento de un sistema sanitario, ya que refleja la calidad de los servicios de salud, el acceso a atención materno-infantil, las condiciones socioeconómicas y la disponibilidad de recursos básicos como agua potable, alimentación adecuada y saneamiento.
Ante este panorama, crecen las voces que exigen explicaciones al Ministerio de Salud Pública sobre las causas reales del aumento de los decesos y las medidas concretas que se están tomando para fortalecer la atención prenatal, neonatal y pediátrica en hospitales públicos.
Mientras tanto, el propio boletín epidemiológico advierte sobre la necesidad de mantener una vigilancia constante y reforzar las acciones preventivas durante el primer trimestre del año, con el objetivo de reducir los riesgos y garantizar una atención adecuada a madres y recién nacidos.
El tema ha comenzado a generar preocupación en distintos sectores, que consideran urgente una respuesta más contundente de las autoridades sanitarias para evitar que la mortalidad infantil continúe en ascenso en el país.



